Cabe resaltar que libertad de expresión
es democracia pero no es precisamente un acto democrático atacar y destrozar
por medio de palabras, discursos y parafernalias, por la sencilla razón que es un
delito en muchos países crear violencia o instar al odio.
Un error popular es creer que la
libertad te permite correr atropellando a cualquiera que se le atraviese, porque
así de simple somos libres de hacer lo que queramos pero es un acto erróneo y
toda libertad tiene limites, toda situación tiene su momento de restricción y
un delito debe ser rechazado.
Últimamente en este mundo convulsionado
es fácil observar hechos de violencia, discursos subidos de tono y como
consecuencia muchos ciudadanos del mundo desesperados muestran demasiada
agresividad y odio hacia sus similares, son sentimientos descontrolados y que
se alimentan de propagandas que entran hasta en lo despectivo, un poder
comunicacional ejercido por los grandes medios y que lleva de por si el arte de
la manipulación, logrando un efecto en cadena potente, tan grande que por una
simple diferencia de pensamientos se terminan insultando, denigrando y en
algunos casos llegan a la violencia física causando decesos fatales.
Por esto la libertad tiene un
limite para evitar consecuencias peores, asi no caemos en castigos ni en
persecuciones por el mal uso de este gran derecho universal que poseemos, y
como dijo el tío Ben “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Como seres pensantes, capaces de
razonar y hacer un análisis, no nos dejemos manipular y recordemos, tengamos en
mente el pasado, no para crear un rencor sino para saber donde pisamos y hacia
donde vamos, el engaño es una manera fácil de privar la libertad y destruir una
sociedad, hagamos frente a ello!.
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